LECHUZA DE LAS VIZCACHERAS

Nombre vulgar: Lechuza de las Vizcacheras, Lechucita Pampa, Lechuza de Campo, Pequén (en mapuche).

NOMBRE CIENTÍFICO: Athene cunicularia.

página 1 de 1

Inmóvil y atenta, encaramada en un poste, fijos los grandes ojos, así se ve en el campo a la lechuza de las vizcacheras.

Su denominación como especie “cunicularia”, significa en latín “que cava minas o túneles”. Porque es de esta manera como construye su nido: en cuevas subterráneas.

Lo hace en lugares abiertos, pero eligiendo la protección de algún árbol o arbusto. Elegirá para ello un terreno con pendiente para evitar que el agua de lluvia lo inunde.

De todas maneras si la suerte acompaña, utilizará alguna cueva abandonada hecha por otro animal que le ahorró el trabajo.

La lechuza no huye del hombre sino que, por el contrario, se adapta con facilidad a su presencia.

Comúnmente construye sus cuevas en los costados de los campos de cultivo o al borde de los caminos; cuando el arado bloquea su entrada, construye otra cueva en los linderos del campo.

Muchas veces el hombre suele atacar a las lechuzas especialmente por la irracionalidad que le ocasionan las supersticiones.

Esas matanzas se vuelven en su contra pues se altera riesgosamente el equilibrio ambiental ya que estas aves consumen insectos y otros animales perjudiciales para los cultivos y en especial porque en su dieta incluyen a los roedores relacionados con la fiebre hemorrágica o mal de los rastrojos, que es una enfermedad endémica en nuestro país.

Además su dieta está compuesta por pájaros, escorpiones, anfibios, cangrejos lagartijas, y culebras.

Sus depredadores naturales son el hurón, la comadreja, los felinos y los zorros; además del hombre...

Seguramente vas a tener contacto visual con alguna de ellas. Y si contás con binoculares, vas a poder disfrutar de esa mirada profunda y directa que parte de sus grandes ojos.

Éstos al igual que los nuestros, están colocados en el frente. Por lo tanto su visión es binocular y le permite una percepción afinada de las distancias. Cuentan con numerosas células fotosensibles y pupilas con un gran ángulo de abertura, elementos que le permiten distinguir objetos aunque la luz sea muy tenue.

Su complemento es el perfeccionado sentido auditivo.

Pueden percibir sonidos de muy baja intensidad que les permiten detectar la presencia de sus pequeñas presas. La densa capa de plumas que cubre su rostro chato, opera como una especie de pantalla receptora que ayuda a que los sonidos desemboquen en los oídos.